
Recuerdo sus largos dedos
rosados temblorosos
pajeros frente a Silvia
y sus lacrimosas ojeras
rojas de rosas rojas
frente a la puerta
Todo un gamulán de moda
cual Ganímedes;
el copero de los dioses.
Tan lleno de significado.
Informándome:
- “Eso que tú haces
está de moda allá en París”.
Y yo moría en una oficina mínima
de aprendiz en la provincia nimia
Y en 1979
yo era delgado;
lo suficiente para usar calzado.
Y un pálido insuficiente
para la oficina del fondo
en el rincón del mundo
donde soñé con Silvia
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