
La niña elevada por la brisa
coronó el horizonte.
Los árboles se inclinaron
para poder tocarla.
Así se baja el cielo.
coronó el horizonte.
Los árboles se inclinaron
para poder tocarla.
Así se baja el cielo.
Un canto antiguo
se enamoró de verdad
de esa virgen madre
y su recién nacido.
se enamoró de verdad
de esa virgen madre
y su recién nacido.
Entre almendros crecía Confucio,
un niño viejo como los helechos.
un niño viejo como los helechos.
En la China de los mandarines
abrió una escuela en el monte
con un grupo de muchachos.
abrió una escuela en el monte
con un grupo de muchachos.
Iba por los pueblos gritando:
“¡Hay que educar a los reyes!”
“¡Hay que educar a los reyes!”
Pura ilusión.
Eran tiranos mandones.
Eran tiranos mandones.
Flores y plantas
no hacen un jardín
hasta que tú las miras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario